Nuestra historia comienza en Roma el mes de abril de 1597. Un sacerdote, José de Calasanz, junto con otro compañero, visitaba el barrio del Trastévere para ayudar a los pobres. Allí, en la iglesia de Santa Dorotea, se encontró con una escuelita para niños pequeños que era llevada por unos voluntarios. A él le gustó mucho esta obra y comenzó a ocuparse de ella. Como al principio la mayor parte de los niños pagaba un tanto al mes, él quiso que la escuela fuera gratuita, para que así todos los niños pudieran asistir a ella. Aquellos niños y su escuela, le fueron ganando el corazón e hicieron con que él se entregase totalmente a ellos. Por eso, al comenzar el año 1600, José de Calasanz decidió llevar las escuelas al centro de Roma, para que pudiesen acudir más niños.
Así nació la primera escuela popular, pública y gratuita de la Edad Moderna en Europa. Una forma de escuela que, desde entonces, ha promovido el derecho a la enseñanza de todos los niños del mundo sin ninguna discriminación. En ese momento Calasanz encontró su camino: “He encontrado en Roma el mejor modo de servir a Dios ayudando a estos pobres chiquillos, no lo dejaré por nada de este mundo”. Y en ese camino, Dios le hizo santo.
En esta labor se le fueron sumando compañeros y con ellos, unidos en comunidad, acabaron formando una nueva forma de vida religiosa. Y así nacimos nosotros los Escolapios, la Orden Religiosa de las Escuelas Pías.
Después, todavía en vida de Calasanz, las Escuelas Pías se fueron extendiendo por diversos países, sobre todo por Italia y Europa central. Y más tarde pasaron a otras tierras de Europa y América. Hoy en día, se encuentran en 34 países de los cuatro continentes.
Pero ¿qué somos nosotros los escolapios? Somos, ante todo, discípulos de Jesús, que pretendemos seguirle en su camino. Y ese camino, para nosotros, comienza cuando Jesús acoge y bendice a los niños. Cuando Él nos dice: “si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos” y “lo que hicieren con un hermano mío de esos más pequeños, conmigo lo hicieron”. Desde esa imagen de Jesús queremos llevar el Evangelio, para que la vida crezca en los pequeños y los pobres, mediante la educación, mediante la piedad y las letras.
Los escolapios llegamos a Chile en 1886. El día 8 de febrero de ese año, a pedido de la diócesis de Concepción, seis escolapios desembarcaban en el puerto de Talcahuano. Fueron a trabajar en el Seminario de Concepción y en Yumbel. En esta ciudad se encargaron del famoso santuario de San Sebastián y de una escuela anexa a él. El número de escolapios fue creciendo y la presencia de las Escuelas Pías pasó, dos años más tarde, a la ciudad de Copiapó. Por diversas adversidades, las presencias en Yumbel y Copiapó se perdieron a principios del siglo pasado. En Concepción, sin embargo, se consolidó y se construyó el colegio Virgen del Pilar, hasta que el terremoto de 1939 lo destruyó totalmente, terminando así la presencia escolapia en esa querida ciudad. |
La presencia de las Escuelas Pías en Santiago comenzó en 1896. Ese año el Presidente de la República, Jorge Montt, autorizó a los padres escolapios para hacerse cargo de los talleres de la casa de Huérfanos que regían las religiosas de la Divina Providencia. El trabajo fue muy fecundo humana y educativamente; tanto que hoy en día todavía se recuerda esa presencia en la comuna de Providencia con la dedicación de una calle al Padre Mariano Guíu, director durante muchos años de los talleres. Con harta pena, por circunstancias políticas, tuvieron que salir el año 1934. Antes estuvieron unos años en la calle Lira, llevando el Colegio San Juan Evangelista, hasta que finalmente se construyó el Colegio Hispanoamericano en 1917, que va a consolidar la presencia escolapia en Santiago.
Hoy en día, los escolapios estamos en Santiago en el Colegio Hispanoamericano; en Ñuñoa en el Colegio Calasanz y en el Noviciado de la calle Pedro Torres y en la comuna de Quinta Normal. Nuestra Escuela Pía chilena se encuentra también en Malloco, en San Antonio, Parroquia de Barrancas e Instituto del Puerto, y en la comuna de Kurarewe en la Araucanía.
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