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Última Comunión de San José de Calasanz en el Museo del Prado

 

Con motivo de los 200 años de la inauguración, y de la elaboración por Francisco de Goya, en 2019, La Última Comunión de San José de Calasanz, será expuesto en el Museo del Prado (Madrid).

El lienzo, fue encargado al célebre artista por el prior de las Escuelas Pías de San Antón de Madrid en el año 1819, con la intención de decorar uno de los altares laterales de la iglesia del colegio. El maestro recibió 8.000 reales por la realización de la obra, pero, en el momento de la entrega, y como homenaje al santo, Francisco de Goya decidió devolver las tres cuartas partes de sus honorarios además de ofrecer al prior sin ningún tipo de contrapartida la obra de la Oración en el Huerto.

El pintor recoge en óleo sobre lienzo, el momento de la última comunión de San José de Calasanz, quien estando muy enfermo en Roma decidió comulgar ,acompañado de sus alumnos y colaboradores, en la iglesia de San Pantaleón. La figura del sacerdote se inclina para introducir la Sagrada Forma en la boca del santo, que de rodillas recibe la luz divina que incide sobre su cadavérico rostro. Esa potente luz también ilumina el grupo de jóvenes y hace intuir las arquerías del templo en el que se desarrolla la escena. Goya se preocupa por mostrarnos el estado de misticismo del santo y las expresiones de recogimiento ante la futura muerte que aparecen en los rostros de los colaboradores del pedagogo. La oscuridad en la que destacan dichos rostros llama aun más la atención del espectador. Las tonalidades empleadas son muy oscuras, lo que hace destacar el blanco del hábito del sacerdote o el dorado de la casulla. Las luces, sabiamente situadas, otorgan un aspecto ligeramente fantasmal a la composición, organizada en dos planos para evitar distracciones y centrar la contemplación en el santo.